Salimos de Málaga tarde, como era de esperar en nosotras, pero sobretodo por culpa de todo el equipaje. Al fin y al cabo nunca una mudanza fue fácil. Con una corta parada entre medias a las 9 de la noche llegamos a Madrid. Por suerte aparcamos en la puerta de donde nos hospedamos, una pareja muy simpática que nos abrió las puertas de su casa. Un bed&breakfast muy exclusivo, para pituseros, donde los anfitriones son de lo mejor que se puede uno encontrar en la vida.
Cenamos por la zona, en Tierruca, donde nos pusieron, entre otras cosas, unas patatas bravas que más que bravío tenían mala leche, pero nosotros nos lo buscamos, la verdad. Las pedimos y en la carta ponía bravas, si queríamos unas papas con mayonesa las tendríamos que haber pedido.
El único fallo que cometimos, imperdonable por mi parte, es no haber hecho foto del momento con la magnífica compañía que teníamos. Sin embargo, la foto que sí tengo es la que incorporo en esta entrada. Un libro que seguro me será imprescindible para entenderme con los galeses. Para eso o para que se rían de mí, una de dos.
En fin, hasta aquí la entrada de hoy. El interné en esta pensión es más bien una porquería, así que no voy a poder subir el día 2 de Bilbao, lo intentaré mañana.
Hasta aquí la retransmisión del día, devolvemos la conexión.
PD: Sí, sé que por ahora las retransmisiones son aburridillas, pero dadme tiempo, que es que estoy cansá!

To perita!
ResponderEliminar"all little pear" para los no malagueño parlantes.
ResponderEliminarQué fallo la foto. Pero siempre guardaremos con nosotros... ese pique de las bravas.
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