jueves, 27 de agosto de 2015
Día 5 - Gante
Partimos de Orleans dispuestas a cruzar la frontera, aunque aún no la de nuestro último destino pues decidimos darnos un capricho en el viaje e ir a Brujas. Hablando con los amigos del viaje, todos los que han estado en la zona nos recomendaron que nos pasáramos por Gante, una ciudad más grande pero parecida a Brujas y que, estaba tan cerca, que merecía la pena verla. La idea inicial era ir a Brujas, descargar en el hotel las cosas e irnos para Gante pero en el camino nos dimos cuenta de que eso era una chorrada porque implicaba una ida y una vuelta que no serían necesarios si íbamos primero a Gante, lo veíamos y después de ello íbamos para Brujas, aunque llegáramos más tarde. Con la bombilla encendida cual si fuéramos un sims cambiamos la ruta en el yipies (gps para los no bilingües como yo). Como las carreteras son todo lo largas que son y además, en una ciudad no siempre se encuentra aparcamiento donde se quiere, al final nos dieron las 4 de la tarde y aún no habíamos comido, lo que empezaba a ser una costumbre.
Nos hicimos hueco entre los mares de gente, tranvías y autobuses que pasaban por allí y acabamos comiendo en un bar irlandés (muy ecléctico todo). Una vez saciadas de hambre y sed, Rocío con su pinta de cerveza más feliz que una perdiz (¿Por qué ese dicho? ¿Quién conoce el estado de ánimo de una perdiz? Porque no será por los cuentos, ¿no? Porque en los finales felices desde luego la que menos feliz está es la perdiz, que es a la que se comen... ejem... ya paro). Una vez saciadas, decía, nos dedicamos a disfrutar de la ciudad. Efectivamente es una ciudad preciosa, con unos edificios muy bonitos, de construcción... yo no sirvo para tecnicismos arquitectónicos, pero muy chulos. Fue una pena que la catedral estaba en obras y los andamios le restan un poco de calidad, pero la torre (que se ve que por esta parte de Europa eran muy celebradas) es muy bonita. Y la zona del canal, los puentes, las calles... mola. Mola mucho.
La ciudad, eso sí, estaba atestada de gente. Menudo caos y no sólo por los turistas, que éramos los que más. Pero se veía mucho barullo, los tranvías pasaban muy asiduamente y todo el mundo en medio de las vías, bicicletas por todas partes, también los autobuses contribuían a que el tráfico fuera mayor... Caótico y, por momentos, estresante pero no resta carisma a la ciudad. Tampoco es que pretendiéramos ver la ciudad nosotras solas, aunque sí que notamos la diferencia considerable que existía con las que llevábamos vistas.
Sí, recomiendo ver Gante, a pesar de todo lo caótico que pueda ser o parecer, lo cierto es que merece la pena pasar por allí. Sí recomiendo que sea antes de ver Brujas, pero eso ya lo dejo para el siguiente capítulo. Devuelvo conexión.
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